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consejo de administración en la empresa familiarHoy hablaremos de la confusión de roles que se suele dar cuando se pone en marcha un Consejo de Administración en la empresa familiar.

Cuando se pone en funcionamiento esté órgano de gobierno, hay propietarios que habían estado en la gestión del día a día que dejan su función ejecutiva para seguir aportando valor desde el Consejo de Administración. A estos propietarios habrá que vigilarlos de cerca para que el relevo generacional pueda producirse de forma ordenada y eficiente y para que se cumpla la división de poderes entre los distintos órganos de gobierno de la empresa familiar.

Hace unas semanas ya publiqué un artículo en el que hablaba de seis tipologías de propietarios en la empresa familiar (dependiendo de su participación en el negocio familiar) y que me permito volver a recordar aquí:

  • Propietario gestor: Con responsabilidad directa en la gestión del negocio
  • Propietario administrador: Administrador o consejero sin responsabilidades operativas.
  • Propietario implicado: No participa directamente en el negocio pero se involucra según corresponda.
  • Propietario pasivo: Recibe dividendos pero cede la responsabilidad del día a día.
  • Propietario inversor: Parecido al propietario pasivo pero que permanecerá o no como inversor en función de los rendimientos que obtenga.
  • Propietario orgulloso: No está involucrado en el negocio pero le motiva y enorgullece ser propietario de la compañía.

Confusión de roles: El Consejo de Administración en la empresa familiar

En las primeras reuniones del Consejo de Administración deberemos aceptar como normal que se traten problemáticas de gestión (clientes, empleados, proveedores, precios, etc.). Pero, para evitar la confusión de roles, el Consejo de Administración deberá ir dejando los temas operativos y ejecutivos, propios del Comité de Dirección, para pasar a tener las funciones de mayor calado estratégico. Estas funciones son, entre otras:

  • Someter al Consejo de Familia y a la Junta General de Accionistas todos aquellos asuntos que son competencia de estos órganos.
  • Definir la estrategia corporativa y aprobar la estrategia operativa.
  • Supervisar la gestión y el equipo directivo.
  • Formular las cuentas anuales y responder ante accionistas y terceros.
  • Aprobar el Plan estratégico, el presupuesto anual y las inversiones.

La puesta en marcha de un Consejo de Administración en la empresa familiar debe ayudar a clarificar y dividir las funciones. Cuando esta separación de poderes no se da y desde el Consejo de Administración se interfiere en la gestión, se produce una grave disfunción que lleva consigo la influencia y mediatización tanto de la generación entrante como del resto del personal de la empresa. Esto suele provocar confusión y desmotivación que suelen llevar a una pérdida de eficiencia.

Los miembros del Consejo de Administración en la empresa familiar deben aprender a separarse de la gestión y seguir aportando valor desde el Gobierno, que es una de las principales “responsabilidades” de un “Dueño responsable”. Hacerlo bien hará que la empresa salga reforzada y potenciada. Pero hacerlo mal puede empañar la labor brillante de toda una vida profesional.