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Junta General de Accionistas en la empresa familiarEn ocasiones me he encontrado con familias que, por desconocimiento o por confusión, creen que la Junta General de Accionistas en la empresa familiar no es un órgano necesario o que se deba poner en marcha. Pero esto no es así. Más bien al contrario: es el órgano con el máximo poder de la empresa y es la encargada de tomar algunas de las decisiones más importantes para la sociedad por mayoría.

Es cierto que los principales órganos de gobierno en las empresas familiares son el Consejo de Administración y el Consejo de Familia y que desde ellos gestionamos el negocio y la relación familia-empresa respectivamente. Sin embargo, la Ley de Sociedades de Capital en España nos exige también contar con una Junta General de Accionistas en la empresa familiar cuando hay más de un accionista.

Habitualmente, en las empresas familiares de primera generación no existe este órgano puesto que el fundador del negocio es el único accionista. En la segunda generación de la familia, los hermanos o hermanas son los accionistas de la compañía, si bien es común que no se celebre de manera formal una Junta General de Accionistas.

En generaciones más avanzadas o con mayor complejidad, la Junta General de Accionistas en la empresa familiar ya gana mayor peso. Es en este punto que nosotros recomendamos ponerla en marcha. Tenemos que tener en cuenta que ya tendremos un mayor número de accionistas, con distintas participaciones en la sociedad, provenientes de distintas ramas familiares y muchos de los cuales serán accionistas pasivos. Para evitar situaciones como las que puede generar el artículo 348bis de la Ley de Sociedades de Capital, yo recomiendo a las familias empresarias que, desde edades tempranas, formen a sus miembros como accionistas responsables y que les informen de manera transparente sobre el negocio.

¿Qué hace la Junta General de Accionistas en la empresa familiar?

Los asuntos que debe decidir la Junta General de Accionistas, tanto en empresas familiares como no familiares, son de máxima importancia para la buena marcha de la compañía. Entre ellos, destaca aprobar la gestión social, las cuentas anuales del ejercicio anterior y decidir sobre la aplicación del resultado.

Asimismo, también se encarga de:

  • Nombrar y separar a los administradores o liquidadores y, en su caso, auditores de cuentas.
  • Ejercer la acción social de responsabilidad.
  • Modificar los estatutos sociales.
  • Aumentar o reducir el capital social.
  • Suprimir o limitar el derecho de suscripción y el de asunción preferente.
  • Adquirir, enajenar o aportar a otra sociedad activos esenciales.
  • Decidir una transformación, fusión, escisión o cesión global de activo y pasivo, así como el traslado de domicilio al extranjero.
  • Disolver la sociedad.
  • Aprobar el balance final de liquidación.
  • Cualquier otro asunto que determine la ley o los estatutos.

En otro artículo hablaremos de los derechos y deberes que os corresponden como accionistas cuando celebráis la Junta General de Accionistas en la empresa familiar.

 

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